Innovación social disruptiva Patron Arbol tree Patron
Una Propuesta de Innovación Social Disruptiva para que riqueza y sostenibilidad sean compatibles.

El Patron Árbol – Una propuesta de innovación social disruptiva en pro de la sostenibilidad

Martí Torres Mata
Martí Torres Mata

Founder & Director: DevelOPP

El 2 de diciembre participé en el CineForum de Esade Alumni Social sobre cómo solucionar el problema del cambio climático y mencioné por primera vez en público, la idea del Patron Árbol. Algunos asistentes me han contactado para saber más sobre esta idea. Todo ello, me ha llevado a compartir está reflexión/propuesta de innovación social disruptiva.  La lanzo a modo pre-MVP, sin esperar más a tenerla completa. Tomadla, por tanto, como pre-totipo conceptual para que al compartirla, su contraste la mejore e inspire otras iniciativas. 

Riqueza en base al nuevo "Patron Árbol"

¿Y si pudiésemos instaurar una nueva forma de riqueza universalmente aceptada,  compatible y coherente con la sostenibilidad del planeta?

Imaginemos cómo podríamos añadir un sistema ECO-nómico nuevo al sistema ecónomico tradicional para que entre ambos avancemos más rápido hacia un equilibrio entre lo económico y lo medioambiental.

En resumen, esta propuesta de innovación social disruptiva propone un nuevo sistema, paralelo al actual, basado en una moneda refrendada por un patrón ecológico. Un nuevo sistema simbiótico con  el sistema económico tradicional.

Al igual que los antiguos patrones oro, dólar, o el actual patrón confianza, el patrón Árbol permitiría generar una nueva moneda mundial de intercambio entre países, empresas, ciudadanos.

A diferencia de las monedas actuales, la nueva moneda con patrón Árbol, correlacionaría riqueza con sostenibilidad. Se generaría en base a activos ecológicos y como recompensa a comportamientos ecológicos.

El nuevo sistema y el actual, convivirían interaccionando y complementándo nuestros balances, ingresos y cuentas corrientes.   

Un nuevo paradigma en el que ser rico sea sinónimo de ser muy sostenible.

El problema es el tiempo

Cuando veo las soluciones planteadas ante el problema del cambio climático y la falta de sostenibilidad de nuestro sistema económico actual, me pregunto en qué estamos fallando. Quizás el problema es que queremos cambiar el sistema económico desde el propio sistema económico para hacerlo más sostenible. ¿lo conseguiremos? ¿Consigue una gran corporación cambiar sus inercias para adaptarse ágilmente a cambios disruptivos en el mercado? (Si dudáis, pensad en Kodak). Las corporaciones, y menos aún los sistemas economico-sociales, no cambian tan rápidamente como precisa el entorno en el que nos encontramos. Y ante el problema de la sostenibilidad, el tiempo es la clave.

Cierto es que vamos avanzando, hay más conciencia sobre objetivos sociales sostenibles que nunca. Las marcas y las grandes compañías, han decorado sus webs de ODSs multicolores, con más o menos tintes de greenwashing. Vemos cuál es el camino pero una cosa es segura, no llegaremos a tiempo si pretendemos cambiar el sistema contra el sistema. En el mejor de los casos, en unas generaciones, conseguiremos adaptarnos a un mundo que habremos hecho más pobre entre todos.

Esta propuesta busca la innovación disruptiva, y aprovechar lo aprendido en la metodología Lean Startup y el Corporate venturing. Se inspira en cómo las grandes corporaciones que han aprendido de las startups y han detectado la necesidad de participar en los grandes cambios, antes de que las grandes disrupciones las dejen fuera de juego. Para ello, conscientes de que son grandes buques con inercias y culturas internas muy potentes, trabajan la aceleración corporativa y el cambio de forma externa a su sistema. Fomentan ecosistemas disruptivos fuera de su organización pero al mismo tiempo en contacto con ella. Crean fast tracks y colaboran con startups más ágiles con las que puedan arriesgar sin comprometer a la nave nodriza, pero promoviendo una aceleración del cambio en su cultura, valores y resultados.

El Patrón Árbol propone un sistema ECOnómico PARALELO y relacionado con nuestro sistema económico-financiero actual. Un sistema de relativamente fácil construcción con la tecnología actual que:

        • No pretenda cambiar al sistema tradicional desde dentro sino que pretenda complementarlo. Una ECOnomía verde que conviva y llegue a combinarse con los sistemas económicos actuales promoviendo su mutación y mejora a través de mecanismos virales espontáneos.
        • Alinee la actividad humana y el crecimiento social con el entorno ecológico, poniendo en valor los activos y comportamientos verdes de cada país, empresa, individuo… dando más riqueza a quien más sostenible sea, y que haga que el precio de los bienes y servicios correlacionen naturalmente con lo mucho o poco que ensucian nuestro entorno.
        • Instaure un sistema ECOnómico basado en una nueva “moneda” con un patrón sostenible. Un nuevo patrón que conviviría con el sistema nonetario actual que recordemos inicialmente estuvo basado en el patrón oro, posteriormente en el dólar y actualmente solo basado en el intangible patrón confianza.
        • Un patrón que permita una contablidad paralela a la tradicional, más justa y equilibrada con el medio ambiente. En la que países pobres en PIB podría ser muy ricos en balances expresados en la moneda/patrón Árbol y promover transacciones monetarias también en base a esa nueva moneda entre empresas y ciudadanos. En la que ciudadanos y empresas recibieran ingresos por sus comportamiento sostenibles, por su contribución al desarrollo, mantenimiento y posesión de patrimonio ecólogico.
        • El objetivo final sería llegar a tener una capa de ECOnomía añadida a la actual basada en el Patron Árbol basada en activos verdes (comportamientos y bienes) y combinable a la economía financiera basada en productividad, oferta/demanda y una visión parcial del coste de las cosas. Un nuevo sistema ECO-nomico con ingresos, gastos, inversiones, activos, balances y REB (Riqueza Ecológica Bruta, el nuevo PIB) que complementara nuestros ingresos, P&L, y PIBs tradicionales y fuera aceptada por el sistema financiero y social, no como una amenaza sino como una oportunidad de mejora y de generación de una nueva concepción de riqueza tangible y transaccionable.

Framing y oportunización del reto medioambiental:

Es evidente que la sociedad de consumo en la que estamos instalados tiene serias dificultades de convivencia con el equilibrio medioambiental del planeta.   La relación actual entre riqueza, producción y acumulación de bienes, la necesidad de crecimiento permanente y una concepción de precio/coste incompleta, son algunos totems difíciles de derrocar. Por ello, puede ser interesante aproximarnos a este reto desde otras perspectivas:

Miedo y Pereza, los drivers humanos más potentes.

Los que nos dedicamos a esto del marketing, y la innovación no paramos de observar la potencia de estos dos drivers en nuestras acciones. Con el tiempo y unas generaciones igual conseguimos que cambien de forma y el miedo y la pereza sean superados por valores sociales distintos a los actuales. Al igual que la cabra tira al monte nuestro instinto de supervivencia, aceptación por la tribu, y nuestro sistema de economico-fisiológico de intercambio de glucosa por endorfinas hace que seamos muy predecibles y que nos atraiga todo aquello que nos de más seguridad (vida) o/y todo aquello que signifique un menor uso de nuestro prefrontal (esfuerzo).

Desgraciadamente, la fiesta de consumo y crecimiento continuo de las últimas décadas ha empezado a pasar factura y nos plantea un nuevo entorno medioambiental que debería asustarnos. Sin embargo, no parece que lo esté haciendo de forma suficiente y mayoritaria como provocar el esfuerzo y renuncias que conlleva según todos los expertos mundiales. Precisamos un cambio drástico pero avanzamos hacia una aceptación adaptativa con pequeños cambios en nuestros hábitos de consumo por parte de algunos segmentos de población más concienciados (del mundo occidental y en cualquier caso todavía minoritarios).

Penalizar vs recompensar.

La legislación ha hecho claros avances en la defensa medio ambiental con una visión básicamente punitiva y al mismo tiempo insuficiente para encarrilar la solución a tiempo del problema. Los acuerdos Kyoto o los de París son una buena demostración de que el sistema politcio-económico se resiste a autoimponerse las restricciones necesarias. Paradojicamente, no quieren tomar y ejecutar decisiones pro-medioambientales por motivos contra-natura. Esto es así, en parte, porque la naturaleza de los sistemas de gobernanza y liderazgo están encapsulados dentro del propio sistema que se rige por una lógica de supervivencia economica-electoral y corto-plazista.

Las iniciativas que surgen fuera del sistema (Greta, Greenpeace,…) solo han demostrado cierta efectividad cuando ha sido capaz de transmitir cierto miedo por nuestro futuro. Miedo a degradar el planeta de las futuras generaciones que ha movilizado parte de nuestra pereza electoral de la población (occidental una vez más).

Por otra parte, aunque la voluntad político social de la goberanza del sistema lo permitiera, la penalización no es una solución completa. Podríamos pensar que sería sencillo aplicar, de forma estricta y generalizada, ecotasas o impuestos pigouvianos para solucionar las externalidades del mercado y repercutir, así, los costes de ensuciar el planeta en los costes de producción tradicionales (p.e.añadir a cada envase de plástico el coste proporcional de la descontaminación de nuestros mares). Sin embargo, esto tendría implicaciones regresivas en el poder adquisitivo de las clases con menos ingresos y con, proporcionalmente, mayores tasas de consumo sobre su renta total.

La recompensa, en cambio, es una estrategia poco utilizada y socialmente más justa. Generalizando podríamos ver que cuando se utiliza, dentro del sistema económico actual, toma la forma de compensación más que de motivación o de ingreso. Suele tener forma de de rebaja o subsidio, y suele ser contablilizada como un gasto o un menor ingreso en las arcas estatales (p.e. Los subsidios a la reconversión de la industria del carbón, o mejoras de impuestos en la compra de vehiculos eléctricos).

La recompensa siempre es una estrategia más motivadora e inductora a la acción y creación de hábitos sostenibles que la penalización en la conducta humana. El reto en sostenibilidad es como utilizarla para que sea:

        1. Compatible con la cuenta de explotación de las empresas, países y economías. No un gasto o inversión inasumible en la lógica económica tradicional.
        2. Entendida por el receptor como un ingreso adicional, una transacción por un acto sostenible o poseer un bien pro-sostenibilidad, no como un ahorro de gasto.
        3. Una forma de valorar los comportamientos ecológicos, pero también a las posesiones medio-ambientalmente positivas. Desde recompensar la utilización del transporte público, como la propiedad de un espacio forestal o de explotaciones de agricultura regenerativa.

El sistema de recompensas que propongo en este escrito puede ser entendido como similar al mercado de emisiones de CO2 pero tiene aporta 2 grandes disrupciones.

        1. Llega al ciudadano individual, no solo a las naciones o empresas.
        2. Se aplica no solo a procesos productivos que generan menos emisiones sino a activos materiales como zonas verdes que pasan a ser patrimonio contabilizable y generador de riqueza ecológica de cada Estado, empresa o ciudadano que puede compartir en forma de moneda de curso legal paralelo a su moneda tradicional.

El sistema somos todos, si la revolución no es posible, probemos con la simbiosis.

A diferencia de otras encrucijadas sociales con las que ha tenido que lidiar la humanidad, nos encontramos con un reto que no admite bandos, vencedores y ganadores. Todos formamos parte del problema: los países desarrollados con más sensibilidad pero liderando la emisión de CO2, y los emergentes a la zaga para imitar nuestro insostenible estilo de vida. La revolución, entendida como derrocamiento e implantación de un nuevo orden mundial sostenible no es factible, y aunque lo fuera, pasaría por dejarnos por el camino nuestros valores de libertad y democracia.

Abandonando la idea de revolución, y de involución, dicho sea de paso, el marco en el que podríamos desarrollar nuestras soluciones sería el de la simbiosis. En otras palabras, más que cambiar o derrocar el sistema, adherir al sistema actual, un sistema superior o paralelo que se beneficie de él y al mismo tiempo le ayude a solucionar sus problemas. Buscamos una solución que sea compatible con los diferentes sistemas económicos y sociales actuales, que pueda convivir con dictaduras, monarquías, teocracias, o democracias, que no se inmiscuya en los principios de la propiedad privada, el libre mercado, o las economías planificadas.

El abismo de la innovación lead users y early adopters.

Estamos ante un problema global que no puede ser solucionado más que por el propio convencimiento de los usuarios del planeta. Según la curva de difusión de la innovación de Rogers la clave del éxito dependerá de si somos capaces de superar el famoso 16% de usuarios convencidos (lead users + early adopters) suficientes para cruzar el “abismo de la innovación” y motivar a las grandes masas a la adopción del nuevo patrón árbol.

La pregunta es si existen y dónde se encuentran los usuarios avanzados que valoran el medioambiente como un activo tangible, y si están dispuestos a integrarlo en su bolsa de riqueza y como moneda de cambio. ¿Cómo podemos llegar a ellos?. ¿Un enfoque top-down ¿o un enfoque bottom- up? ¿ Dirigentes políticos, UE, ONU, el Fondo Monetario Internacional, grandes fortunas, lideres carismáticos? ¿o cooperativas, ONG’s, asociaciones, crowdsourcing, viralidad espóntanea en redes sociales?.

Los que más tendrían a ganar con el Patrón Árbol, son los pobres en términos económicos pero ricos en términos ecológícos, especialmente si pueden hacer de ello un activo y una moneda de cambio. La clave es que los ricos “tradicionales” no se sientan amenazados por el nuevo sistema, más bien al contrario, que también quieran ser ricos en términos Patron Árbol.

El sistema habrá triunfado cuando la lista Forbes pase a tener también un ranking de ECO-ricos. De momento, si admitieramos como indicativo suficiente la superficie de masa forestal de cada país, el podium lo ocuparían Rusia, Brasil y Canadá, seguidas de EEUU y China. Es evidente que la extensión geográfica cuenta por lo que lo interesante en este caso es relacionarlo con la población en hectáreas de masa forestal por habitantes: Canadá 0,91, Rusia 0,56, Brasil 0,23, EEUU 0,09, China 0,01. Más países: España 0,39, Bolivia 0,47, Papua Nueva Guinea 0,37, Zambia 0,37.

Decálogo del nuevo sistema ECO-nómico del Patrón Arbol

  1. El nuevo sistema ECO-nómico debe ser compatible con el sistema económico actual.
  2. Nace con la voluntad de dar valor ECOnómico único y universal a los activos ecológicos capaces de convertir o reabsorber el CO2 en Oxígeno como árboles, masas forestales, pastos y espacios verdes, campos agrícolas regenerativos, etc…
  3. El sistema reconoce y monetiza la riqueza de aquellos países, empresas o individuos que mayor patrimonio ecológico consigan proteger y desarrollar.
  4. La unidad de medida “Patron Arbol” y sus equivalentes serán definidos en base a la aportación al ecosistema de una unidad de estándar de activo ecológico (el “estándar árbol”) a definir por consenso científico- estadístico.
  5. Cada activo ecológico refrendará la emisión de una moneda “Patron Árbol” y su existencia a través de mecanismos de seguridad y comprobación objetivables (p.e. Fotografía via satélite, coordenadas GPS,…)
  6. El valor de la nueva masa monetaria en circulación irá co-relacionada con los activos ecológicos que la refrendan en base al estándar Patrón Arbol.
  7. La voluntad de la nueva moneda patrón árbol es la de permitir un poder adquisitivo real a quien la posea de forma que se produzca una coherencia y equilibrio entre el nuevo concepto de riqueza y la mejora del medioambiente.
  8. La nueva masa monetaria en poder de los diferentes estados representa el valor de su riqueza ecológica y nace con la vocación de crear un sistema monetario paralelo que genere ingresos entre sus ciudadanos por el mero hecho de serlo y/o por sus comportamientos sostenibles. Estos ingresos en la nueva moneda son complementarios a los que ya generan en su actividad económica tradicional.
  9. La nueva moneda podrá utilizarse en las transacciones y mercados que cada comunidad o individuo autorice, incluyendo su cambio por otras monedas de curso legal según los tipos de cambio que el mercado de oferta y demanda establezca.
  10. Las entidades financieras tradicionales y medios de pago que lo deseen o/y nuevas entidades o plataformas fintech especializadas podrán encargarse de facilitar el uso, depósito, transferencia, instrumentación y servicio que el nuevo mercado monetario pueda generar.

Si parece imposible, es que vamos por buen camino.

De momento, es solo un concepto que tendrá que demostrar su tracción, rebotando e iterando hasta pulir sus aristas, encontrar su camino o quedar varado en la orilla.

Gracias por compartir y dejar tus opiniones y propuestas sobre siguientes pasos.

Marti Torres

Managing Partner – DevelOPP

mtorres@developp.com

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